Opromar con la protección de aves, tortugas y mamíferos marinos

en Jornada, Opromar

Opromar celebró los pasados viernes y sábado sesiones formativas sobre mitigación de la interacción con aves, tortugas y mamíferos de interés para su flota.

Como parte del Plan de Producción y Comercialización de 2020, cofinanciado por el FEMP y la Xunta de Galicia, Opromar celebró en su sede durante la mañana del viernes 16 y del sábado 17 de octubre, sendas sesiones formativas sobre mitigación de la interacción con aves, tortugas y mamíferos marinos dirigidas la primera a la flota de palangre de superficie y la segunda a la de arrastre de fondo.

Para la flota de OPROMAR es un problema cada vez que un ave, una tortuga o un cetáceo marino quedan atrapados en sus aparejos, ocasionando un problema para el animal, pero también para la tripulación y suponiendo en muchos casos pérdidas económicas. Los patrones procuran evitarlo, pero no siempre es posible.

Por ello capitanes y tripulantes de la flota de Opromar participaron ayer viernes y hoy sábado en una jornada en la que especialistas en cada una de las tipologías de especies susceptibles de interaccionar con las artes de pesca, les explicaron cómo intentar mitigar dicha interacción con el ánimo de proteger a dichas especies y de minorizar las posibles pérdidas económicas derivadas.

La jornada del viernes, como ya se ha mencionado, se centró en la flota de palangre de superficie. Fue presentada por Juan C. Martín Fragueiro, gerente de Opromar, quien puso de manifiesto la importancia de informar a los profesionales del sector sobre el procedimiento a seguir en la interacción con aves, tortugas y mamíferos, y más cuando dicha flota se haya inmersa en un FIP (Proyecto de Mejora Pesquera) para el pez espada y la tintorera.

El técnico del programa marino de SEO/Birdlife, Paulo Lago Barreiro, fue el encargado de la primera sesión que versó sobre la interacción con aves marinas. Habló en general de la importancia de la conservación de estos animales como principal indicativo de un buen estado medioambiental.

 

Sin embargo, la flota de palangre de superficie española no es una de las que más interacciones pueda tener con aves, de hecho, según datos del Instituto Español de Oceanografía y los testimonios de los propios asistentes, la interacción es muy baja en general para los tres océanos (Índico, Pacífico y Altántico).

Paulo Lago comentó varias medidas de mitigación de la interacción, que la flota ya estaba utilizando, como es el aumento de la velocidad de hundimiento del arte, gracias a pesos y al propio hilo plomado que utiliza parte de la flota, o la pesca a profundidades mayores de 20m, la utilización de líneas espantapájaros (que está dando muy buenos resultados en esta y otras flotas) y calada nocturna en zonas próximas a costa o con mayor aparición de aves.

Por otro lado, el cambio en el sistema de palangre hace aproximadamente 20 años, al palangre “americano” implicó una gran mejora en la interacción con aves debido a los pesos y luces (que también aportan peso) lo que aumentaba la tasa de hundimiento del arte.

María Luz Parga López, responsable de proyectos de Submon, fue la encargada de hablar de la interacción con tortugas marinas en la segunda sesión.

Existen dos tipos principales de tortugas, las tortugas de caparazón duro, como la tortuga boba, y las tortugas de cuero, como la tortuga laúd. En cada océano y en cada área aparecen unas especies u otras. Normalmente, las tortugas que se enganchan en los anzuelos por comer el cebo son las tortugas de caparazón duro, mientras que la tortuga laúd, al alimentarse de medusas principalmente, suelen engancharse por pasar junto al arte de pesca sin verlo.

En cuanto a medidas de mitigación, podemos destacar la profundidad de calado del anzuelo a más de 70m para no interactuar con tortuga boba, calado nocturno, el tipo de cebo (la caballa disminuye la interacción respecto a la pota, ya que esta última la comen de un bocado y se tragan el anzuelo, mientras que la caballa la van desgranando poco a poco), tipo de anzuelo (tipo J o circular, en principio el circular es más fácil que se pueda sacar tras tragarlo ya que la punta está recogida hacia el interior y permitiría la salida del esófago cuando el animal tire en dirección contraria al enganche del sedal). Según el área, también se podría jugar con las temperaturas del agua, cambiando la zona de pesca a temperaturas menores a 20ºC, ya que las tortugas prefieren temperaturas del agua altas.

El sector presente en las sesiones dejó claro que, en cuanto al anzuelo circular, para pez espada supone una pérdida de capturas de más de la mitad de lo habitual. Por ello , en función de la Organización Regional de Pesca que gestione la pesquería, se han implantado medidas de mitigación.

Por último, y como más importante, debemos tener en cuenta la correcta manipulación tras la captura para disminuir la posterior mortalidad por la interacción. Se enumeraron varias claves a tener en cuenta como no izar al animal por el sedal (el anzuelo desgarraría tejidos internos y/o externos), que cuando el anzuelo ha sido tragado se debe cortar el sedal lo más cerca de la boca posible (menos de 10 cm) y devolver al mar (un sedal largo ocasiona problemas de enredo en el propio animal, ocasionando en la mayoría de casos la muerte del animal), o si el si el anzuelo está visible o en la cavidad bucal, debe intentar quitarse (para evitar infecciones).

La última sesión, dedicada a mamíferos marinos, estuvo a cargo de Manuel Gazo Pérez, director de SUBMON. En el caso de cetáceos tenemos dos tipos de interacción: captura accidental de especies de cetáceos, y depredación de capturas comerciales por parte de dichas especies.

En cuanto a la interacción con la flota de palangre de superficie, la captura accidental es bastante anecdótica según el ponente y el propio testimonio de los asistentes, siendo el gran problema la depredación de capturas comerciales. Dicha depredación supone pérdidas económicas a los pescadores pues se pierden capturas y/o se dañan los artes. Al mismo tiempo, supone un cambio en la dieta de los cetáceos, lo que puede ocasionar cambios poblacionales y de distribución geográfica.

Existen medidas de mitigación, como el cambio en las prácticas u operativas de pesca como por ejemplo disminuir el ruido de la embarcación para no dar pistas sobre la situación de las capturas, modificaciones en los artes como la utilización de dispositivos acústicos o protectores externos de las capturas que estarían en la línea sobre el anzuelo y se desplegarían una vez que se realice la captura, pero son sistemas costosos y difíciles de utilizar.

En cuanto a los dispositivos acústicos, para especies protegidas Manuel Gazo indica que está prohibido utilizar dispositivos agresivos, por lo que muchas veces los pingers permitidos pueden llevar a conseguir el efecto contrario al deseado, y ser reclamo para las especies que se pretendía disuadir. De ahí la importancia de escoger entre la oferta del mercado los dispositivos adecuados, y realizar un estudio de efectividad para cada flota. Una medida que se ha probado es la de utilizarlos de reclamo para desviar su atención a lugares donde no hay capturas comerciales.

En caso de captura de un ejemplar vivo, se debe intentar liberar lo antes posible. Si puede ser, no subirlo a bordo para que no salga del agua. En caso de palangre cortar el sedal, en caso de redes de arrastre, cortar zona de enmalle y ayudar a que se libere. Intentar no izarlos por la cola.

La jornada del sábado estuvo dirigida a la flota de arrastre de fondo y los responsables de Submon volvieron a hablar de la interacción y captura accidental de tortugas y cetáceos, especificando las soluciones y medidas de mitigación para ese tipo de flota.

Juan C. Martín Fragueiro presentó estas nuevas sesiones centrándose principalmente en el problema de la flota de arrastre del Cantábrico Noroeste en relación a las nuevas normativas que obligan a los arrastreros de fondo a tomar medidas de mitigación para cetáceos marinos (en concreto de delfines) y aves, con los cuales la flota argumenta no tener interacción.

En cuanto a la interacción con tortugas, dirigida a la flota de arrastre con terceros países africanos como Marruecos o Mauritania, estuvo otra vez dirigida por Mariluz de SUBMON. Estos arrastreros de fondo pueden toparse con especies de tortuga debido a la temperatura del agua en la que faenan.

En arrastre, la mitigación tendría que ir acompañada de la utilización de estructuras en la boca del copo que impidiese el paso de estos animales a su interior, permitiendo su salida por una ventana en la manga del aparejo.

En las pocas ocasiones en las que ocurra la captura accidental de una tortuga marina, cuando el arte llegue a bordo, se debe liberar de la red y comprobar si el animal se mueve o parece estar aletargado. Si se mueve, se debe devolver al mar lo antes posible. En caso de estar aletargado, se dejará a bordo en lugar seguro hasta que recupere movimiento.

En cuanto a la sesión sobre mamíferos marinos, Manel Gazo de SUBMON se centró en esta charla en la interacción con arrastre de fondo. En este arte de pesca el tipo de interacción sería la captura accidental, ya que las especies pueden quedar retenidas en la red. Sin embargo, no está estudiada la incidencia de esta interacción y el sector dice que es casi nula.

Se enumeraron posibles medidas de mitigación identificadas como cambios en las prácticas u operativas de pesca como controlar la liberación de descartes y subproductos al mar de forma que no coincidan con las maniobras, modificaciones en los artes como la inclusión de rejillas al igual que para tortugas.

Sobre la colocación de dispositivos acústicos en arrastre, para Manel Gazo no tiene ningún sentido ya que no existen estudios previos sobre la interacción, y por lo tanto no se sabrá su efectividad real, puesto que la flota indica que no existe tal interacción.

Para una toma de decisiones sobre las medidas a implementar, lo primordial es un estudio de la dinámica poblacional de cada especie, porque para cada área es diferente, pudiendo llegar a la conclusión de que una interacción se más o menos importante en función del tamaño poblacional de la especie de cetáceos a proteger.

Finalizó su charla explicando las opciones de liberación, al igual que el día anterior, en caso de capturarlo vivo. En este caso, por la operativa de la flota, podría ser más corriente que se subiese a bordo. En estos casos, se debe intentar liberarlo cortando la red y devolverlo al mar lo antes posible.

Debido a la Orden Ministerial del MAPA que se encuentra en fase borrador sobre la obligación de colocación de dispositivos disuasorios en arrastre de fondo a pesar de la baja o nula interacción en dicha flota (de un 0,005 en el informe ICES en el que se basa esta Orden), Nicolás Troncoso de DATAFISH TS, empresa que actualmente realiza estudios sobre la utilización de pingers, ha explicado a los y las asistentes las posibilidades en el mercado y la forma de colocación adecuada de los dispositivos.

Las sesiones han servido al sector para renovar conocimientos sobre mitigación y también a los expertos para intercambiar con profesionales del sector información valiosa para reorientar estudios y medidas.

Del mismo modo, han servido para dejar claro que los primeros interesados en disminuir la interacción son los pescadores, ya que la captura accidental no reporta ningún beneficio, sino en la mayoría de los casos un prejuicio económico alto.

Los tres expertos destacaron que cada área de pesca y cada tipo de flota debe estudiarse por separado, ya que las especies y los tipos de interacción cambian, debiendo adaptar las medidas de mitigación a cada caso específico.

Por último, se concluyó que ninguna normativa de obligación de aplicación de medidas de mitigación debe estar exenta de un estudio previo sobre el estado poblacional de las especies que interaccionan, la tipología de flota, el esfuerzo pesquero y la viabilidad y efectividad de las medidas a aplicar. En este proceso debe estar siempre presente el sector, acompañado de expertos en la materia y con la supervisión de la administración competente en cada caso.

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