La tormenta perfecta, obligación de desembarque

en opromar

Bruselas siega toda esperanza de una marcha atrás en el veto a los descartes

Plantea modificar la clave de reparto de algunas cuotas sin mover la estabilidad relativa
La Voz de Galicia /05-05-2018

El pronóstico meteorológico para la flota europea no ha cambiado, ni cambiará. El director de Desarrollo de Políticas y Coordinación de la DG Mare (Dirección General de Asuntos Marítimos), el gallego Ernesto Penas, confirmó ayer que el 1 de enero llegará lo que él mismo bautizó en su día como la tormenta perfecta: la obligación de desembarque. «No hay vuelta atrás en esta política», recalcó. Así que al sector no le queda otra que ir poniéndose ya el chaleco salvavidas y usar los elementos de flexibilidad que recoge la normativa si quiere salir con vida de la fuerte marejada que se formará en las aguas de la Europa Azul al pasar de una política que alentaba el descarte a otra que directamente lo prohíbe.

Penas es consciente de que, si hasta ahora apenas ha habido cambios a pesar de que la obligación de desembarque lleva en vigor desde el 2014, es porque había cierta esperanza en un cambio legislativo de última hora. Pero fue tajante: «Tanto la marcha atrás como nuevas interpretaciones del artículo 15 no tienen ningún recorrido. Que nadie albergue la esperanza de que haya una vuelta atrás». Y flaco favor se le hace al sector alimentando ilusiones de que no llegará la prohibición de descartar, añadió.

No. El objetivo está claro. Y Europa ya va con mucho retraso. «Todo el mundo desarrollado nos lleva ventaja» y la UE no puede permitirse quedar retrasada. A fin de cuentas, la medida servirá para mejorar la imagen del sector, pues a nadie se le escapa la mala fama de la pesca industrial -«entiendo que injusta», apostilló Penas- y que esta no mejorará si se no se atajan de raíz los descartes.

Decisión consciente

El representante de la Comisión -el único de los tres previstos que no se cayó del programa de la conferencia internacional Martec 18 que ayer se cerró en Vigo- desmontó la teoría de que ni la Comisión ni el Parlamento Europeo sabían lo que se les venía encima cuando acordaron eliminar los descartes en cinco años. «La Comisión y los colegisladores eran plenamente conscientes de las dificultades prácticas», pero optaron por aprobar la norma y darse un plazo para buscar soluciones. Cinco años parecían muchos, pero se fue dejando, se fue dejando… y ahora no hay otra que buscar soluciones para ya.

Penas desgranó algunas que se le han ocurrido a la Comisión, pero que el Ejecutivo no va a proponer porque no entran en sus competencias. Facilitará su consecución, pero no llevará la iniciativa. Es el caso de la que consiste en dar al mercado de intercambio de cuotas «mayor liquidez y transparencia», de forma que la industria de un país sepa qué y en qué cantidad está consumiendo otro para facilitar los swaps. O la de establecer las denominadas cuotas de by-catch para cubrir las capturas accesorias: «Si se aceptó dar un cupo a mayores a los países sin o con poca cuota en una pesquería tan sensible política y económicamente con el atún rojo, por qué no con otras», planteó Penas.

Se atrevió incluso con la sagrada e intocable estabilidad relativa. Vale que nadie -excepto España, claro- está interesado en moverla, pero mantenerla, según dijo Penas, «es compatible con modificar el reparto de alguna cuota» clave para facilitar la actividad tras la obligación de desembarque. Ya se hizo una vez, en el 2005, con la bacaladilla, así que ¿por qué no hacerlo con otras que no tienen problema de TAC (total admisible de captura) sino de reparto político? Es complicado, pero no imposible. Ahora bien, eso es competencia del Consejo y no va a ser la Comisión la que plantee trastocar, sin alterar, el «sacrosanto principio» de estabilidad relativa. Todo con tal de evitar que esa tormenta perfecta hunda la flota. Aunque eso ya no lo verán los ojos del gallego Penas. Se jubilará antes de ver si se cumple o no su pronóstico meteorológico.

La flota clama desde Burela contra «la tormenta perfecta de normas imposibles de cumplir»

Probablemente esperaban lo que Ernesto Penas confirmó en Vigo sobre la eliminación de los descartes a partir de enero. De ahí que diecinueve organizaciones de armadores y cofradías que representan a barcos de toda España clamasen ayer desde Burela contra «la tormenta perfecta de normas imposibles de cumplir». Ante lo que parece inevitable, apelan a la UE porque la flota se juega «la viabilidad de nuestras empresas».

Insiste el sector en rechazar la prohibición de los descartes «tal y como está diseñada», pero se agarra a la ampliación de «posibles flexibilidades para no paralizar la flota». Censura «las prisas» de la Unión Europea por llegar al 2020 sin pesquerías sobreexplotadas, sobre todo porque en los últimos ocho años, en el Atlántico nororiental, se pasó de 5 a 53 con capturas ajustadas a la capacidad de regeneración del recurso. Completan el temporal que intenta capear tres cambios normativos comunitarios, «un hándicap para la seguridad jurídica de nuestras empresas», y el brexit y sus posibles consecuencias.

«Ante la falta de tripulantes españoles, hay que facilitar la contratación de extranjeros»Del XIX Encontro Empresarial de Organizacións Pesqueiras convocado por Expomar en Burela también emanó la petición de «facilitar la contratación de extranjeros, ante la falta de tripulantes españoles». Críticos con la «inoperatividad del servicio público de empleo para la pesca», los gestores solicitan que se incorpore al catálogo de ocupaciones de difícil cobertura. «Es urgentísimo cubrir la falta de tripulaciones y titulados» para evitar que los barcos amarren por falta de tripulaciones.

«Corresponsabilidad»

Cae el consumo de pescado, y el sector, «proveedor de alimentos sanos como el pescado salvaje», vuelve a reclamar desde Burela que se le rebaje el IVA del 10 al 4 %, así como más campañas de promoción. Comparten la conveniencia de incluir la nutrición como asignatura en la enseñanza obligatoria, para enseñar a los jóvenes a comer un producto «fuente de salud, que repercutirá en un menor consumo sanitario en el futuro».

«Queremos y necesitamos colaborar estrechamente con los científicos», proclamaron los dirigentes pesqueros reunidos ayer en Burela, que se mostraron «preocupados por la situación del Instituto de Español de Oceanografía».

A los ecosistemas marinos no solo les afecta la pesca, sino también «la actividad petrolera, prospecciones de gas, parques eólicos y otras que influyen en el cambio climático». Confirmando su apuesta por la sostenibilidad del mar, desde el sector llaman «a la corresponsabilidad de los otros usuarios».

Discrepancias con la interpretación que deja fuera de la norma a la bajura

La confluencia, en el debate de cierre, del funcionario europeo Ernesto Penas con el subdirector del caladero nacional del Ministerio de Pesca, Rafael Centenera, y el gerente de la Organización de Productores de Marín, Juan Martín, propició un enriquecedor intercambio de opiniones en el que tanto el representante del Gobierno español como el del sector pusieron en duda la «voluntad de la Comisión de ser flexible» que confesó Penas en la Conferencia Internacional sobre Avances en Tecnologías Mariñas Aplicadas a la Reducción y Gestión de Descartes.

 Centenera y Martín criticaron al Ejecutivo comunitario por su inmovilismo y por su empecinamiento en no facilitar un aterrizaje suave en tanto no se desarrollan las tecnologías necesarias para avanzar en selectividad. El representante ministerial, por su parte, subrayó la validez de esa interpretación del artículo 15 que defiende España, según la cual la bajura queda exenta de la obligación de descartes. Una lectura que, además, evita problemas como los que se presentan, por ejemplo, a la pesquería de congrio y lubina con palangrillo, 225 barcos en Galicia, 600 empleos y 6 millones en ventas, con muy pocas especies con TAC, pero que podrían hacer paralizar la pesquería.
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