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El BREXIT sigue sin cerrarse y el primer ministro británico, Boris Johnson, prioriza la libertad reguladora de Londres en lugar de apostar por mantener una relación cercana a la UE desde fuera del mercado único, tal y como pretendía su antecesora, Theresa May.

En esta época de pandemia las leyes sobre rescates y ayudas a empresas tienen especial relevancia por la consecuente recesión, y en Bruselas preocupa especialmente que las firmas británicas operen con ventaja en tiempos de crisis. La UE requiere de RU que permita una alineación dinámica con las leyes comunitarias sobre subsidios comunitarias sobre subsidios, lo que en la práctica implica que RU debería cumplir las futuras normas que apruebe Bruselas en ese ámbito, aunque no tendría voz ni voto a la hora de diseñarlas.

En el PIB del RU la industria pesquera representa sólo un 0,1%, sin embargo, su peso a nivel político es mayor. Además, la sensación de que los pescadores británicos siempre han estado perjudicados frente a los arreglos pesqueros de la UE no facilita la llegada a acuerdo, siendo la pesca una de las principales cartas negociadoras del RU, ya que la UE quiere evitar a toda costa abrir un nuevo reparto de cuotas que llevaría a choque entre países comunitarios.

El estancamiento en las negociaciones tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea el pasado 31 de enero, hacen temer que el acuerdo finalmente no sea posible. Por ello, la eurocámara insta a prever en los fondos de pesca este escenario, de forma que se pueda compensar con subsidios la posible expulsión de la flota comunitaria de las aguas británicas. Los eurodiputados ven necesario desarrollar con urgencia un Plan de Contingencias ante el previsible desenlace del BREXIT duro.

Si no se consigue que Londres abandone dicha vía unilateral, el 1 de enero de 2020 no podría quedar ningún buque europeo faenando en aguas británicas. Tampoco la flota de capital gallego y bandera del RU podrán descargar sus capturas en puertos gallegos si no es con permisos de tres días previos al desembarque, controles, abono de impuestos aduaneros y certificados de capturas válidos de la UE para productos de la pesca. Del mismo modo, cualquier actividad comercial estaría sujeta al pago de aranceles y las capturas de los buques comunitarios en la Zona Económico Exclusiva del RU no obtendrían el estatus aduanero de la UE.

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